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sábado, 23 de noviembre de 2013

Perros bajo la lluvia




Me dirijo en tren hacia mi encuentro mensual de crecimiento personal, cada sábado que tomo ese camino siento mariposas en el estómago que me incomodan. ¿Nervios? tal vez, ¿Miedo? quizás. Enfrentar la mirada de mi misma frente al espejo nunca me resultó fácil, siempre fue más sencillo llevar la mirada a lo que sucede en el exterior.

En un acto inconsciente en ese momento me decido a llevar mi mirada a través de la ventana del tren hacia fuera y observo las gotas de lluvia intensa deslizándose por el cristal, enfoco la mirada lejos y observo a unos perros seguidos de su amo que corren bajo la lluvia. El espectáculo es emocionante y hace despertar en mi interior una sensación salvaje y visceral. Yo quiero ser como esos perros que se arriesgan a vivir, a sentir, a jugar y a disfrutar.

Quiero bailar bajo la lluvia, sentir esa sensación natural sin que me asalten pensamientos de miedo .... cogeré un resfriado? .... me juzgarán loca? ... en realidad es esto lo que quiero? .... no soy demasiado mayor para hacer tonterías? .... y ahí la magia se rompe a causa de una serie de pensamientos encadenados que logran que mis ojos dejen de brillar de ilusión y cambie esa sensación de alegría y fluidez por una sensación de miedo y pesadez. Como una gran losa pesada los pensamientos aplastan la posibilidad de bailar bajo la lluvia sin una posible vía de escape.

Así sucede, día tras día, mi fuerza vital se agota en una lucha interna, mi fuerza vital queda sumisa y adiestrada por una mente que en teoría lucha por mi supervivencia y finalmente eso es lo que logra... que sobreviva .... pero en ningún caso que VIVA. 

sábado, 5 de octubre de 2013

Evitar el dolor

Seguro que todos hemos visto la reacción de muchos padres ante sus hijos cuando se lastiman o golpean, por instinto; todos tratamos de evitar que el dolor se alargue, todos tratamos de evitar la incomodidad que produce, y quizás por ese motivo ofrecemos frases del tipo “venga que no ha sido nada”, o tratamos de mitigar el dolor con soluciones “sucedáneas” ¿a que me refiero con soluciones sucedáneas?, por ejemplo le ofrecemos un caramelo para desviar su atención del dolor cuando lo que quizás necesita en realidad el niño es un buen abrazo o simplemente llorar y dejar que salga afuera la emoción que le ha producido el golpe.

Lo que quizás nunca nos hayamos parado a pensar es que a veces esa reacción instintiva de evitar el dolor puede hacer que el dolor en lugar de esfumarse a través de la aceptación del mismo se enquiste de forma eterna.

Cuando era pequeña viví una situación traumática que me hizo relacionarme con el dolor de una forma evasiva. Un niño es una personita en proceso de formación, no dispone de las herramientas apropiadas para enfrentarse al mundo, es labor de los padres ofrecérselas en la medida de lo posible. Lo que ocurre es que uno no puede ofrecer a nadie algo que no está desarrollado en uno mismo, si un padre tiene un bloqueo con la comunicación está claro que no podrá ofrecer esa herramienta a su hijo.

Evité el dolor en un momento concreto, cuando una situación me superó, me hice la fuerte, creí que evitar el dolor era la solución porqué así me lo habían enseñado mis padres que no supieron lidiar con su propio dolor y ese dolor que sentí en un instante se eternizó hasta los 39 años. En esos años encontré sucedáneos para mitigar el dolor, uno de ellos fue la comida en la que encontré el consuelo que necesitaba y no me atrevía a pedir.

Como sanar el dolor? Permitiéndole el espacio que reclama, dejando que haga su proceso hasta que se diluya y deje de tener fuerza en ti. No forzando para que se vaya antes del momento adecuado aunque tampoco quedarse regocijándose en el dolor de forma victimista. Dejarte sentir… en mi caso necesité descansar, permitirme no ser perfecta en todo, permitirme un espacio para estar triste y conmigo misma, permitirme un espacio para recibir consuelo, como cuando después de una pelea un animal lame sus heridas, reconocer como mi forma de interpretar aquel hecho había alterado mi conducta.

Una experiencia traumática marca nuevas conductas, nuevas formas de relacionarte con el mundo y en ese espacio puedes replantearte cuales ya no son validas para ti y decidir instaurar nuevas formas de relacionarte con la vida.

Quien no ha trabajado con su propio dolor es imposible que pueda ayudar a otra persona a gestionar el suyo. Debemos hacernos responsables de nosotros mismos, esa es la única forma de salir del bucle de dolor enquistado que nos hace sufrir de forma inconsciente. 

Reflexiones de Carmen Esteban

viernes, 22 de junio de 2012

Tu tiempo de silencio



A veces es necesario apartarte de la vida cotidiana para poder mirar tu vida desde fuera, con perspectiva, sin verte inmersa en ella.

Siempre aparece en mi mente la imagen del ratón en la jaula metido en su rueda dando vueltas sin cesar, creo que el propio ratón ya no sabe donde está, ha perdido su centro y cree que su vida consiste simplemente en seguir corriendo hacia delante, no importa hacia donde, no importa la forma, no importa nada más que seguir avanzando para que la rueda no pare de girar, quizás en su fuero interno tiene miedo de parar y descubrir que no está yendo hacia ninguna parte o incluso que está yendo en la dirección equivocada, que su forma de llevar la vida no le satisface y que realmente ha perdido el sentido de su existencia.

El día en que decide parar y apartarse de la rueda retoma el control de sí mismo, la rueda deja de girar, ya no es necesario seguir poniendo todos los esfuerzos en avanzar con lo cual puede tomarse un tiempo para reflexionar, es en ese justo momento en el que puede descubrir, siempre y cuando se permita un tiempo de margen prudente en el silencio y la quietud, en que punto de su vida está, hacia donde quiere realmente dirigirse y los puntos flacos que le impiden fluir hacia la plenitud.

Quizás ahí descubre que se ha equivocado de dirección, que realmente estaba poniendo unos esfuerzos sobrehumanos en empujar hacia el lugar equivocado, que está dejando de hacer las cosas que le gustan realmente, esas cosas que le hacen vibrar, que de nuevo en su camino sigue encontrándose con las misma piedras de siempre que le limitan para avanzar, que encontrar el equilibrio en todas las facetas de su vida es lo realmente importante y no avanzar a toda costa sin albergar en su interior un sentido profundo y verdadero del lugar hacia el que se dirige.

Fuente: Reflexiones de Carmen Esteban

domingo, 9 de octubre de 2011

El camino hacia mis sueños

Muchas personas se acercan a preguntarme acerca del gran cambio que he experimentado en mi vida en estos últimos años. A mi me encanta compartir mi historia porque estoy convencida de que anima a los demás a ver que es posible cambiar el rumbo de tu vida poniendo dirección al camino hacia tus sueños.


Cuentan que en la historia del atletismo durante muchos años se mantuvo el tiempo record mundial sin ser rebajado por ningún atleta, nadie creía que esta hazaña pudiera lograrse. Así que la realidad fue esa durante cierto tiempo hasta que un deportista lo puso en duda y logró batir el record mundial. Lo más curioso de la historia es que al poco tiempo como por efecto dominó muchos atletas lograron batir ese record. Dicen que los límites nos los inventamos nosotros, cuando el primer atleta dió ese paso y superó sus limitaciones mentales abrió una puerta a los demás atletas.

Por este motivo me gusta compartir mi historia personal, ya que tengo la sensación de abrir una pequeña puerta en el corazón y la mente de la persona que me escucha. Aunque muchos de nosotros lo neguemos todos tenemos en nuestro corazón sueños que alcanzar, nos hemos convencido a nosotros mismos de que son imposibles de alcanzar, de que no merece la pena intentarlo, los vemos como utopías y es entonces cuando viene a mi mente una frase de Paulo Coelho que dice "Si un sueño habita en tu corazón es porque puedes hacerlo realidad".

Nuestro mayor problema con los sueños es que en lugar de SENTIR con el corazón lo que hacemos es ANALIZAR con nuestra mente y ahí es donde lo racional impone LIMITES.

Debes empezar por reconocer que esos límites los has creado tú a través de tus experiencias vitales y no tienen fudamentos firmes, el hecho de que hayas fracasado una vez no implica que siempre vaya a ser así, pero esos límites tienen gran fuerza e influencia en ti paralizándote.

Quiero compartir una frase contigo que me encanta "Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro", por eso mi mejor consejo es que estés atento a las personas que se cruzan en tu vida "por casualidad" y te cuentan cosas que le hablan a tu corazón, debes prestar atención a lo que sientes en esos momentos junto a ellas. Si te hacen sentir valioso y te ayudan a darte el permiso de brillar como persona esa es una buena oportunidad para crecer.

Nunca he dicho que el camino haya sido fácil pero si enriquecedor, todos necesitamos pasar por pruebas para reafirmar nuestro compromiso con nuestros sueños, además cuando miras hacia atrás y observas el trecho que has recorrido algo en tu corazón vibra de emoción y satisfacción y puedo decirte que esa sensación es uno de los mejores regalos que puedes experimentar en tu interior.

Si quieres descubir el camino hacia tus sueños párate un momento y presta atención a lo que soñabas cuando eras niño, lo que simulabas ser, lo que más adorabas, recuerda esta etapa de tu vida para encontrar algunas pistas acerca de tus sueños.

Los niños son más puros e inocentes, todavía no tienen límites impuestos y creen que pueden ser lo que deseen, ellos si saben escuchar claramente con lo que vibra su corazón.

Felices sueños.

Carmen Esteban - Espacio Interior Viladecavalls