miércoles, 5 de septiembre de 2012

"Cuando la vida te quita aquello que tenías agarrado, no está castigándote, sino simplemente abriendo tus manos para recibir algo mejor"

viernes, 3 de agosto de 2012

Las tres rejas

El joven discípulo de un filósofo sabio llegó a casa de este y le dijo:

- Maestro, un amigo suyo estuvo hablando de usted con malevolencia.

- ¡ Espera ¡ - lo interrumpió el filósofo- ¿ Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

- ¿ Las tres rejas?

-  Sí. La primera es la reja de la VERDAD. ¿ Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

- No; lo oí comentar a unos vecinos.

- Entonces al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la BONDAD. Esto que deseas decirme ,¿ es bueno para alguien?

- No, en realidad no. Al contrario...

- ¡Vaya! La última reja es la NECESIDAD.¿ Es necesario  hacerme saber eso que tanto te inquieta?

- A decir verdad , no.

- Entonces – dijo el sabio sonriendo- , si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

La comodidad versus el cambio

"Imagina que a los cinco años te compraron unos zapatos ideales. No se estropean. Pasa el tiempo, tú has cambiado: tus pies han crecido. Pero sigues con ellos. Imagina ahora qué vida tan dolorosa andar con esos zapatos puestos.

Pues a menudo eso es exactamente lo que sucede. Nosotros cambiamos, nuestras vidas no ... y la vida nos duele.

Cuando la comodidad manda más que sirve, ha llegado el momento de tomar decisiones"

Extraído del libro "Cita en la cima" de Raimon Samsó

miércoles, 25 de julio de 2012

domingo, 1 de julio de 2012

Despedida clases 2011/2012


Esta semana he finalizado otro curso más de yoga y como siempre solo tengo palabras de agradecimiento para las personas que me dan la oportunidad de seguir aprendiendo y mejorando como profesora de yoga. Doy las gracias a los principales protagonistas de mis clases !! MIS ALUMNOS !! sois todos unos soletes y os llevo en mi corazón, aunque no me gustan demasiado las despedidas puedo decir que este año ha sido todo un placer compartir con vosotros el cierre de curso, hemos paseado y hecho chi-kung en la naturaleza con el grupo de Can Corbera y hemos reido, comido, bebido con los grupos de Can Gonteras y Can Niquet. Muchas gracias por seguir compartiendo el espíritu del yoga conmigo.

Disfrutad mucho del verano y nos vemos a la vuelta !!

Carmen Esteban

viernes, 22 de junio de 2012

Tu tiempo de silencio



A veces es necesario apartarte de la vida cotidiana para poder mirar tu vida desde fuera, con perspectiva, sin verte inmersa en ella.

Siempre aparece en mi mente la imagen del ratón en la jaula metido en su rueda dando vueltas sin cesar, creo que el propio ratón ya no sabe donde está, ha perdido su centro y cree que su vida consiste simplemente en seguir corriendo hacia delante, no importa hacia donde, no importa la forma, no importa nada más que seguir avanzando para que la rueda no pare de girar, quizás en su fuero interno tiene miedo de parar y descubrir que no está yendo hacia ninguna parte o incluso que está yendo en la dirección equivocada, que su forma de llevar la vida no le satisface y que realmente ha perdido el sentido de su existencia.

El día en que decide parar y apartarse de la rueda retoma el control de sí mismo, la rueda deja de girar, ya no es necesario seguir poniendo todos los esfuerzos en avanzar con lo cual puede tomarse un tiempo para reflexionar, es en ese justo momento en el que puede descubrir, siempre y cuando se permita un tiempo de margen prudente en el silencio y la quietud, en que punto de su vida está, hacia donde quiere realmente dirigirse y los puntos flacos que le impiden fluir hacia la plenitud.

Quizás ahí descubre que se ha equivocado de dirección, que realmente estaba poniendo unos esfuerzos sobrehumanos en empujar hacia el lugar equivocado, que está dejando de hacer las cosas que le gustan realmente, esas cosas que le hacen vibrar, que de nuevo en su camino sigue encontrándose con las misma piedras de siempre que le limitan para avanzar, que encontrar el equilibrio en todas las facetas de su vida es lo realmente importante y no avanzar a toda costa sin albergar en su interior un sentido profundo y verdadero del lugar hacia el que se dirige.

Fuente: Reflexiones de Carmen Esteban

domingo, 1 de abril de 2012

¿Qué quiere realmente la mujer?

Cuando era joven, antes de lograr fama como el legendario soberano de la Mesa Redonda, el rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques. El Rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil. La pregunta era: "¿Qué quiere realmente la mujer?"

Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio, y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ejecutado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente -a la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte… en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente-.

Todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues sólo ella sabría la respuesta. El costo sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios. Llegó el ultimo día del año convenido, y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera.

Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, a condición de que primero aceptara el precio. Ella quería casarse con Gawain, el más noble caballero de la Mesa Redonda. El joven Arturo la miró horrorizado: la bruja era jorobada y feísima; tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas, y hacía ruidos obscenos. Arturo nunca se había topado con una criatura tan repugnante. Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda.

Se anunció la boda, y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: Lo que realmente quiere la mujer es ser soberana de su propia vida. Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad, y que el joven rey Arturo estaría a salvo. Y así fue: al oír la respuesta, el monarca vecino le perdonó la vida. Pero ¡menuda boda fue aquella! Asistió la corte en pleno, y nadie se sintió más desgarrado, entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo.

Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso, mientras que la vieja bruja hizo gala de sus peores modales: engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos, etcétera. Llegó la noche de bodas. Cuando Gawain ya estaba preparado para ir al lecho nupcial, aguardando a que su esposa se reuniera con él, apareció ella con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver. Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido. La joven respondió que, como Gawain había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo. A continuación, lo consultó: -Tú ¿cuál preferirías para el día y cuál para la noche?

¡Qué pregunta cruel! Gawain se apresuró a hacer cálculos… ¿Querría tener durante el día a una joven adorable, para extasiarse con su belleza y exhibirla ante sus amigos, y por las noches, en la privacidad de su alcoba, a una bruja espantosa? ¿O preferiría tener de día a una bruja, y a una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal?

El noble Gawain replicó que LA DEJARÍA ELEGIR POR SÍ MISMA. Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama, no sólo de día sino también de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

LA MORALEJA ES QUE NO IMPORTA SI LA MUJER ES BONITA O FEA, EN EL FONDO TODA MUJER SIEMPRE ES UNA BRUJA INTELIGENTE

sábado, 10 de marzo de 2012

Atravesando el desierto



De repente hace frío, tanto frío que no sientes tu cuerpo, dejas de sentir por completo, incluso dirías que tu cuerpo ya no es tuyo, que has logrado transcenderlo, te miras al espejo y no te reconoces ¿Quién es esa persona que te mira desde el otro lado? Si te acercas a la fría superficie y miras bien dentro de tus ojos te asustas, retrocedes porque es allí donde puedes contemplarte sin máscaras, sin disfraces, es ahí donde puedes contemplarte con toda tu grandeza, con toda tu verdad pero asusta tanto que no osas si quiera resistir la mirada durante dos segundos. Crees que es más seguro no mirar ahí dentro, el miedo te paraliza y te aparta de tu esencia, del amor, de la belleza y te lleva a lugares oscuros, fríos y solitarios.

De repente hace calor, tanto calor que quisieras repartirlo a todo el que se te acerca, no sabes muy bien porqué pero necesitas compartirlo, es algo que surge de dentro, del corazón y te das cuenta de que no hay motivo para no estar feliz por compartirlo pero también percibes que las personas de tu alrededor se asustan, no quieren eso tan bello porque no están preparadas para recibirlo o simplemente no creen que lo merezcan. Con el calor te observas de nuevo en ese espejo y reconoces enseguida la belleza y el amor, te miras y ves más allá de tu cuerpo. Te sientes a gusto, te amas, miras dentro de tus ojos consiguiendo el éxtasis y la certeza de que formas parte de un todo, de que eres parte del gran universo.

Atravesar el desierto contiene las dos partes, el frío y el calor y no precisamente a parte iguales, por algún motivo sueles permaneces mucho más tiempo en el frío y eso conlleva consecuencias. La única suerte es saber que el calor existe y que cuando lo experimentas sabes que es real, que no puede haber nada más real en tu vida. Sabes que el frío es una farsa, un teatro pero aún así no es fácil desenmascarar a los actores, ni siquiera tu misma consigues quitarte la careta. Es duro atravesar el desierto, la soledad duele, el frío asusta y la oscuridad paraliza. Quiero moverme, amarme y relacionarme pero no puedo, sigo atrapada en este desierto y por más que sepa que solo es un tramo del viaje y que al final encontraré ese deseado oasis no puedo dejar de pasarlo mal.



Fuente: Reflexiones de Carmen Esteban